
[..] Como el principito se durmiera, lo tomé en mis brazos y volví a ponerme en camino. Estaba emocionado. Me parecía cargar un frágil tesoro. Me parecía también que no habia nada mas frágil sobre la Tierra. A la luz de la luna, miré su frente pálida, sus ojos cerrados, sus mechones de cabellos que temblaban al viento, y me dije: "Lo que veo aquí es sólo una corteza. Lo más importante es invisible".
Como sus labios entreabiertos esbozaran una media sonrisa, me dije aún: " Lo que me emociona tanto en este principito dormido, es la fidelidad por una flor.."
Como sus labios entreabiertos esbozaran una media sonrisa, me dije aún: " Lo que me emociona tanto en este principito dormido, es la fidelidad por una flor.."




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